APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE LAS EVALUACIONES PSICOPEDAGÓGICAS.

Estoy muy orgullosa de compartir que el Colectivo Orienta ha decidido inaugurar su quinta temporada con mi pequeña aportación al debate sobre las evaluaciones psicopedagógicas.
Es un tema complejo, en evolución y con diferentes perspectivas, por lo que agradezco cualquier participación y por supuesto, incluidas las críticas.




XXVI Congreso Internacional de Psicología INFAD. Protocolo de Buenas Prácticas en Parentalidad Positiva. Experiencia de aplicación




Educar y hacerlo en positivo, no es sencillo, porque es una tarea que requiere coherencia y constancia, pero es una obligación que tenemos las personas con responsabilidades parentales. Ya por el 2006, desde el Consejo de Europa, se puso el acento en la línea que deberíamos seguir, acuñando el término PARENTALIDAD POSITIVA “como el ejercicio referido al comportamiento de los padres fundamentado en el interés superior del niño, que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación que incluyen el establecimiento de límites que permitan su pleno desarrollo"

La Recomendación del Consejo de Europa (Rec., 2006) respalda la importancia de crecer en un ambiente familiar positivo y enfatiza la responsabilidad del estado de crear condiciones, proporcionándoles a las madres y padres apoyos adecuados. España ha adoptado el enfoque preventivo en la intervención familiar para fortalecer capacidades de los padres, empoderar a las comunidades, así como adoptar códigos de buenas prácticas profesionales para salvaguardar los derechos de las niñas y niños y promover su desarrollo. 

De este tema, del cómo, del para qué, se estuvo debatiendo el pasado mes de junio en Salamanca, en el XXVI Congreso Internacional de Psicología INFAD, donde participamos, una de las integrantes de IdeAndo, con una ponencia que llevaba por título “Protocolo de Buenas Prácticas en Parentalidad Positiva. Experiencia de aplicación: La parentalidad positiva en el noroccidente asturiano”.

En el año 2009 se desarrolló en Navia (Asturias) el Programa de Orientación Educativa Familiar (en adelante, POEF), basándonos en el Programa – guía para el desarrollo de competencias emocionales, educativas y parentales desarrollado por la profesora Raquel – Amaya Martínez González de la Universidad de Oviedo[1]. Desde su inicio tratamos de adaptar el POEF al contexto, al grupo de madres y / o padres con los que se iba gestando el proyecto. Nos propusimos, mediante un proceso dialéctico entre teoría y práctica, ir dando forma a una herramienta, ya de por sí, necesaria, eficaz y muy valiosa por su carácter multiplicador y preventivo, adaptándola a nuestro entorno de trabajo y a la finalidad última de los servicios sociales que es la compensación de desigualdades.  

Años más tarde surge la Guía de Buenas Prácticas en Parentalidad Positiva[2] para orientar y mejorar la práctica profesional en el trabajo con familias desde el enfoque que venimos comentando. Esta guía está destinada a ser una herramienta que permita identificar las buenas prácticas y facilitar los procesos de reflexión en los servicios y en las políticas que son clave para garantizar la calidad de intervención. Además de estos objetivos, al Área I, que abarca los 17 concejos asturianos del noroccidente asturiano, nos ofreció la posibilidad de:

- abordar la intervención familiar de forma integral, por ser éste un tema que no se ubica únicamente en los servicios sociales, en salud, en educación,… cualquier servicio que trabaje con personas está actuando sobre un miembro de la unidad familiar

- optimizar proyectos ya existentes en diferentes municipios bajo la óptica de la parentalidad positiva

-el trabajo en red, entendido como aquellas relaciones dialécticas que se producen entre un conjunto de agentes sociales que confluyen en un territorio y que ante un objetivo común (bienestar familiar y calidad de vida) deciden participar en un proceso de mejora que redundará en un mejor conocimiento de la realidad, en intervenciones más eficaces y una adecuada evaluación de los resultados, así como más satisfacción en el desarrollo profesional y sobretodo, una mayor coherencia territorial y sentimiento de pertenencia a una comunidad de todas las personas y agentes participantes. 

Por lo tanto, el protocolo de buenas prácticas en parentalidad positiva, nos vino a ofrecer una oportunidad clara de optimizar la gestión a favor de la coordinación interdisciplinar, la sensibilización, la formación, la promoción ciudadana y la prevención de situaciones de riesgo, abriéndonos las puertas a la solicitud del Reconocimiento a la Promoción de la Parentalidad Positiva, sello al que cualquier Ayuntamiento o Entidad puede optar y que habla de espacios sensibilizados donde repensar los servicios ofrecidos y hacerlos familiarmente accesibles.  

Si el tema de cómo desarrollar nuestra labor educativa, cómo dirigirnos a nuestras hijas e hijos, cómo cuidar, educar y favorecer el pleno desarrollo de los niños y niñas … os resulta de interés, desde aquí os recomendamos una página web del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en convenio con la FEMP www.familiasenpositivo.org donde podéis encontrar información, orientación, motivos de reflexión y, sobre todo, un mensaje positivo que nos acompañe día a día.


[1] Martínez, R.A. (2009). Programa -Guía para el Desarrollo de Competencias Emocionales, Educativas y parentales. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social.

[2] Rodrigo, M.J., Amorós, P., Arranz, E., Hidalgo, M.V., Máiquiez, M.L., Martín, J.C., …Ochaita, E. (2015). Guía de buenas prácticas en parentalidad positiva. Un recurso para apoyar la práctica profesional con familias. Madrid: Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Retrieved from http:familiasenpositivo.org

EL MODELO HUMANISTA ESTRATÉGICO Y OTRAS COSAS DE LA VIDA.


He de reconocer que lo mío fue un flechazo. La primera vez que escuché hablar sobre el modelo humanista estratégico, la teoría PASS y la teoría del enmascaramiento de las emociones, me quedé fascinada. Se presentaba ante mi un modelo digno de llevar dicho nombre, una teoría de la inteligencia clara, coherente y fundamentada y una teoría de las emociones que por fin ayudaba a entender e intervenir. Pero como en todo enamoramiento, después de una fase de exaltación de la belleza, llega el tortazo de realidad. En el caso del modelo humanista – estratégico, este vino en forma de choque de trenes entre lo que sabía y lo que estaba aprendiendo.
En pleno derrumbamiento, como no, seguí a rajatabla las lecciones del arte de amargarse la vida y empecé a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor[1]. Un tiempo pasado en el que me formaba sin parar y cualquier aprendizaje nuevo lo incorporaba sin problemas. Tanto si hablamos de un curso sobre intervención comunitaria con Teresa Zamanillo como una actividad con Aurea de biodanza, lo mismo me daba, lo aprendido, mucho o poco, lo sumaba a lo que ya sabía sin ni tan siquiera un pequeño roce. Entre la educación emancipadora y la planificación centrada en la persona incorporaba sin problemas las constelaciones familiares y la meditación nenbutsu. Por decirlo en términos piagetanos vivía en el feliz mundo de la asimilación sin necesidad de recurrir a la trabajosa acomodación para recolocarlo todo.
Pero desgraciadamente con el modelo humanista estratégico esto no ocurre. Las teorías que lo fundamentan entran en contradicción con lo que sabemos y hacemos. El viejo y tan utilizado esquema “pensamiento - conducta - emoción” se cae por los suelos y la restructuración cognitiva se cae con él. Y es que es duro asimilarlo, pero ya no podemos recurrir a nuestro lado racional, para controlar el emocional. Bueno, es duro, y al mismo tiempo, es un alivio, porque aparecen interrogantes nuevos, pero algunas viejas preocupaciones se van.
La teoría PASS nos lo explica con una de sus clarificadoras metáforas: Hay dos carreteras, la del corazón y la de la razón. Estas carreteras no se cruzan nunca. Si tenemos un problema emocional y lo intentamos solucionar razonando, es como si tuviéramos un atasco en la carretera del corazón y estamos mandando la policía a la carretera de la razón.
Otra forma de verlo: Javier Tirapu nos dice que la emoción y la razón están comunicadas, pero en dirección emoción - razón, por una autopista de 4 carriles y en dirección inversa, por una camino de cabras.
Si habéis seguido un proceso similar al mío, os preguntaréis qué tiene de bueno descubrir que tus conocimientos estaban errados. Descubrir que lo que estabas haciendo está mal. La verdad es que así, en estado puro, de bueno no tiene nada. La parte buena es que ya sabemos porque hemos fallado.
He tenido la suerte o la desgracia de haber leído, reflexionado y practicado mucho sobre temas como la relajación, las habilidades sociales o la gestión emocional. Lo he aplicado a otras personas y consciente de mis carencias, también a mi misma. Es cierto, que algo bueno se saca, sino, no le hubiese dedicado tanto tiempo. Aprendes, ves las cosas con más claridad, puedes descubrir tus debilidades y aprender cómo superarlas, etc. pero también es cierto que las cuestiones más importantes, las que más te afectan y preocupan, las ves, las analizas, las entiendes, sabes que lo podrías hacer de otra forma, pero cuando llega la hora de la verdad, vuelves a cometer el mismo error, una y otra vez. Con lo que al final, te sientes mal, frustrada, te infravaloras y te ves más vulnerable. Ahora sé que no podía cambiar mi forma de actuar, porque ni siquiera era yo la que estaba decidiendo actuar así. Y la verdad, es un alivio.
A veces nos negamos a aceptarlo, pero los programas que tanto nos gustan, como por ejemplo, los programas de habilidades sociales, cuando se trata de un problema emocional, no solamente no ayudan, sino que perjudican.
Volvamos a las metáforas. Cuando hay un problema de conducta, los comportamiento observables son el humo. Esto significa que hay un fuego, que es el verdadero origen del problema y es el que está generando el humo que es lo que vemos y los que nos molesta, pero que no es más que el síntoma. Cuando nos molesta el humo lo que hacemos es soplar para que se vaya, pero entonces estamos avivando el fuego. Para solucionar el problema, no nos podemos quedar en el síntoma, sino que tenemos que ir al origen y apagar el fuego. Por lo tanto, soplar humos es decirle a una persona que deje de hacer lo que está haciendo y haga lo que consideramos correcto. Cuando una persona tiene problemas de conducta y hacemos un programa de habilidades sociales, lo que hacemos es decirle que lo que hace está mal y cuál es el comportamiento que consideramos adecuado. Puede que sea mucho más planificado, estructurado y técnico que una reprimenda, pero sigue siendo soplar humos.
¿Pero entonces? ¿Los programas de habilidades sociales no sirven? No es posible. No cabe duda de que explicar qué es la asertividad y reflexionar y practicar para ser personas más asertivas, es una buena práctica. ¿O no?
Para solucionar este galimatías, yo he construído con cosas de la vida de aquí y de allá, el siguiente esquema.
Hace tiempo que aprendí, que para hacer cualquier cosa en esta vida, deben darse tres condiciones: hay que saber, hay que poder y hay que querer.
Pongamos un ejemplo sencillo: para hacer una tortilla, tengo que saber hacerla; tengo que saber que hay que pelar y picar la patata, calentar el aceite, freír, batir los huevos, etc. También tengo que poder; tengo que tener cocina, sartén, patatas, huevos, aceite, etc. Sin una de estas dos condiciones estoy bloqueada. Si tengo los ingredientes y utensilios, pero no sé hacerla, no podré cocinarla y lo mismo pasa al contrario, no puedo hacer una tortilla si sé hacerla, pero resulta que no tengo ni patatas ni huevos. Por último tengo que querer. A nadie se le escapa que puedes saber hacerla, tener todo lo necesario pero resulta que no quieres, así que sencillamente, no la haces.
Con las habilidades sociales pasa lo mismo. Hay que saber, poder y querer. Es posible que tengamos un alumno o alumna con mal comportamiento, sencillamente porque no sabe hacerlo mejor. Imaginemos que en su entorno cercano tiene estilos de comportamiento agresivos y por imitación ha aprendido a comportarse así. Para mejorar su situación personal podemos intervenir con el objetivo de que aprenda otra forma de relacionarse y conseguir sus objetivos, es decir: programa de habilidades sociales.
Sin embargo, en muchas ocasiones, no es que no sepa, sino que no puede. Hay una creencia que está activando su amígdala y haciendo que adopte un comportamiento defensivo. En este caso, la persona no decide comportarse así y por lo tanto, por mucho conocimiento que tenga sobre habilidades sociales y asertividad no puede modificar su comportamiento. Cuando se da esta situación intervenir con el objetivo de que aprenda habilidades sociales sólo puede conseguir que la persona se frustre y se sienta incapaz. En este caso, la carencia no está en el saber, sino en el poder y la intervención debe dirigirse a conseguir que la conducta defensiva desaparezca y por lo tanto la persona pueda decidir cómo comportarse y es en este momento cuando empieza a utilizar sus habilidades y conocimientos.
Es posible que fallen las dos condiciones, es decir, que no sepa y que no pueda. En este caso, habría que realizar las dos intervenciones, pero habría que empezar por cambiar el poder.
Por último, nos faltaría analizar los casos en los que falla el querer. El problema es que esta condición es mucho más complicada y realmente no tenemos capacidad de intervención sobre lo que otra persona quiere. No obstante, es difícil que una persona que pueda decidir y sepa cómo hacer algo bien, no quiera hacerlo. Debemos pensar que muchas veces lo que parece un no querer hacer es un no saber o no poder disfrazado.
 En resumen podemos seguir desarrollando las habilidades sociales de nuestro alumnado, enseñando que es la asertividad y reflexionando sobre la gestión de conflictos. Estas actuaciones son adecuadas siempre para propiciar el desarrollo personal. Sin embargo, cuando se trata de intervenir sobre una situación concreta, cuando hemos detectado un problema de comportamiento, debemos hacer un diagnóstico y ver si lo que falla es el saber, el poder o las dos cosas.






[1] En referencia a la famosa obra de Paul Watzlawick.

Orientación y crianza. Reflexiones personales


Hoy en día, hay diversos perfiles profesionales que dan pautas y orientaciones sobre la crianza. En el sistema educativo, además de las orientaciones generales que puede dar el profesorado; tenemos a orientación y servicios a la comunidad, y en el sistema sanitario; nos encontramos con la matrona, pediatra y enfermera. También se podrían añadir otros recursos menos generalizados como psicóloga, nutricionista, asesora de lactancia, etc.
Cuando hablamos de crianza estamos tratando entre otras, las cuestiones más básicas como la alimentación o el sueño. Podríamos pensar que los diferentes profesionales se complementan con enfoques más sanitarios por un lado y más educativos por el otro, pero no es así, lo mismo nos podemos encontrar con intromisiones como con un total olvido del otro punto de vista.
A este pequeño batiburrillo se añade que las orientaciones no están para nada claras, encontrándonos con informaciones totalmente contradictorias. Puedes encontrarte con profesionales que aconsejan el colecho y con otras que recomiendan que el bebé se acostumbre a dormir sólo en su habitación y si es necesario aplicar el método Stivill.
Probablemente la falta de investigación o dificultad de los temas para llegar a conclusiones son algunas de las causas. Aunque, también es cierto, que existen indicaciones oficiales y que son poco asumidas por la comunidad profesional. Es decir, parte del problema también es que cada profesional va a su bola.
¿Por qué me parece importante este tema? Como profesional: son un problema las contradicciones que me encuentro con otras colegas y profesionales afines. Como madre: me encuentro con profesionales de las que “no me puedo fiar”, por lo menos, no al 100%.
Como orientadora, no soy la única profesional que intervengo con las familias, y perdemos totalmente toda la autoridad y las posibilidades de hacer una intervención eficaz, cuando yo le digo a una madre que no pasa nada porque duerma con su hijo, y la psicóloga por el contrario, le dice que afecta a su desarrollo psicológico, social y sexual.
Como madre, siento que no puedo consultar a mi enfermera pediátrica dudas sobre la introducción de alimentos, cuando me ha dejado claro que da por hecho que voy a utilizar leche de continuidad cuando mi decisión es la lactancia materna.
Esto me lleva a plantearme si como profesional estoy imponiendo mis conclusiones a las familias con las que intervengo y, si es esto lo que debo hacer. Hay que tener en cuenta que esta libertad que nos tomamos las profesionales se basa en que nuestra opinión no es una opinión cualquiera, sino que es el resultado de nuestra cualificación y experiencia. Sin embargo, está claro, que no podemos tener razón todas. Falta reciclaje y autocrítica para llegar a un estado en el que podamos ejercer nuestra profesión con semejante seguridad.
Por lo tanto, he llegado a la conclusión, al menos de forma temporal, de que a la familia le corresponde, podríamos decir el derecho y el deber de decidir, y a las profesionales asesorar desde el respeto a esas decisiones. Quizás, siendo un poco más ambiciosa, a las profesionales nos corresponde dar un paso más allá e intentar que las decisiones se tomen de forma informada y responsable.
Con este principio de procedimiento, si se diera el escenario de que una familia quiere aplicar el método Stivill, como profesional me correspondería explicar en qué se basa este método y las controversias existentes al respecto, con el fin de garantizar que tome una decisión informada. Y si decide seguir adelante, ayudarle a aplicar este método de la forma más eficaz posible, aunque sea una técnica que yo no comparto.


A la familia le corresponde el derecho y el deber de decidir, y a las profesionales asesorar desde el respeto a esas decisiones.




TERTULIAS DIALÓGICAS: (PEDAGÓGICAS, SOCIOLÓGICAS, LITERAIAS, ETC.)


Las tertulias dialógicas es una de las técnicas con evidencia científica de éxito utilizada en las comunidades de aprendizaje.

Encaja a la perfección con la filosofía de IdeAndo y nuestra postura sobre el aprendizaje, las buenas prácticas y el desarrollo profesional. Por este motivo, proponemos una línea de acción dedicada a proponer y participar en este tipo de actividades.

ORIENTACIÓN FAMILIAR:


Contamos con amplia formación y experiencia en orientación familiar.
Este proyecto consiste en desarrollar programas mediante la creación de grupos que irán abordando contenidos y compartiendo experiencias.

Estamos convencidas de que las charlas puntuales y descontextualizadas tienen un impacto prácticamente nulo en el día a día de las familias, por eso proponemos una metodología procesual y participativa donde además seleccionamos los contenidos que hemos percibido como más relevantes en nuestra andadura y exponemos a los autores y autoras más relevantes.

CONVIVENCIA Y MEDIACIÓN:


La convivencia es otro de los temas de interés de la asociación.
Para nosotras la convivencia es un tema de investigación y reflexión, con la posibilidad de participar y asesorar en planes de convivencia escolares y grupos de trabajo.

Concretamente, participar en la formación, desarrollo y evaluación de la técnica de mediación en la gestión de conflictos.

SINERGIAS:



Por último, nos planteamos cómo objetivo colaborar con otras entidades, grupos y personas en todo tipo de actividades que vayan en la línea de los objetivos y filosofía de IdeAndo.

Análisis de la Atención a la dependencia en una crisis civilizatoria.

Compartimos el artículo expuesto y publicado en el Congreso de la Universidad de Oviedo "CABISE 2014: Revaluando el Estado de Bienestar en el sur de Europa" y publicado en la revista Margen, revista digital de Trabajo Social y Ciencias Sociales (Revista Margen Nº 75, diciembre de 2014).







Maite


"Estos son tiempos de uniformidad obligatoria en todo. Nunca el mundo ha sido tan desigual en brindar oportunidades y tan parejo en los hábitos que impone".
Eduardo Galeano.




Oriunda de un pequeño pueblo de la costa lucense, pasé mis primeros años como cualquier otra niña, inmersa en mi pequeño mundo donde haces lo que se espera, sin mayor motivación o participación por mi parte. A los quince años, estudiando bachiller en Lugo, decidí que quería estudiar derecho, dedicando los siguientes años a ese fin.
Ya en la facultad, de la Universidad de Santiago de Compostela, y gracias a inestimables y muy queridas compañías, que a día de hoy todavía conservo, me involucré en el programa de voluntariado de la USC. En un principio con pequeñas participaciones en distintas campañas solidarias para terminar desarrollando una colaboración que marcó mi devenir, en el ámbito de la violencia de género, pudiendo colaborar directamente con mujeres víctimas de maltrato y sus hijas e hijos.
A lo largo de la carrera, fui teniendo claro que lo que más me motivaba era el Derecho de Familia, razón por la cual decidí formarme en este campo, realizando el Curso Superior de Derecho de Familia, para luego hacer un Curso de Experto en Derecho de Sucesiones y finalmente la formación de Especialista Universitaria en Mediación Familiar, todo ello en la USC.
La formación en mediación abrió para mí un campo totalmente desconocido, no tanto por conocimientos sino por el hecho de descubrir otra forma de trabajar, de interactuar con las personas, lejos del formalismo imperante en el mundo del derecho.
Comencé mi etapa profesional en el ámbito del asesoramiento de empresas para continuar con mi verdadera vocación que no es otra que la práctica de la abogacía. A través de esta experiencia que ha ocupado los últimos nueve años de mi vida, he podido comprobar en numerosas ocasiones que la actuación de la justicia discurre alejada de las necesidades reales de los y las justiciables en los procesos de familia, pues si bien sí da soluciones prácticas, abandona a su suerte a las personas usuarias en cuanto a sus intereses personales y emocionales, tan fundamentales en este campo, lo que redunda muchas veces en el enconamiento del problema que se enzarza en números litigios judiciales.
Partiendo de esta idea, con el bagaje adquirido a lo largo de los años, tanto personal como profesional y con la inestimable y vital influencia de mis compañeras de viaje, es por lo que he decidido abandonar mi espacio de confort e involucrarme en este nuevo proyecto que supone la Asociación de Mujeres IdeAndo. Un espacio personal, creado por (y para) nosotras y para todo aquel y aquella que quiera participar de él, en el que, con la mayor modestia posible y con las mayores ganas, pretendemos contribuir a un cambio en positivo de la sociedad en la que estamos inmersas, pudiendo desarrollar la labor que nos apasiona de distinta manera a la institucionalizada, anteponiendo las personas a las formas.

Grete

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo." 
Eduardo Galeano

"No es saludable estar bien adaptado en una sociedad profundamente enferma". 
Jiddu Krishnamurti



Nací en un pueblo muy pequeño, rural, de la mariña lucense, que a pesar de ser mi pueblo, el pueblo de mis padres, de mi familia,... no encierra grandes recuerdos. Tuve una escolarización de lo más normal, muy ajena a mi persona, estudiaba lo que tocaba cuando tocaba. En esta rutina normalizada con poco glamour no recuerdo si de pequeña quería ser algo, supongo que lo que la mayoría de niñas a esa edad, monja o maestra. Por suerte para mí eso cambió y a los 18 años descubrí, así, sin más, que a diferencia de un número importante de compañeras que estudiaron enfermería, yo quería estudiar trabajo social.
Estando en Santiago de Compostela, en la escuela universitaria, que estaba situada en San Martín Pinario, justo al lado de la Catedral, por lo que ya os podréis imaginar que lujazo ir a clase, esos paseos con lluvia constante, con la música de fondo, el camino empedrado,..., son inolvidables, recuerdo, con nitidez, como un chaval cruzó el pasillo de madera de la galería para colgar en el corcho un cartel informativo de la licenciatura de sociología. Me acerqué a leerlo y lo supe, esa sería mi siguiente parada.
No os voy a mentir, si bien lo que estudiaba me gustaba, nunca pensé que viviría de eso, pero me equivoqué, y al poco de salir de la facultad tuve la oportunidad de continuar mi aprendizaje, combinando el hacer con la formación. Llevo 14 años trabajando en el ámbito de los servicios sociales, en un primer momento como socióloga en un Ayuntamiento y posteriormente en los servicios sociales especializados, primero como educadora en el Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Asturias y desde hace seis años, como Trabajadora Social, en un Equipo de Servicios Sociales Territorial de Área. Paralelamente, como decía, durante estos años participé en distinta formación: en el 2002 realicé un Máster Universitario en “Planificación, Gestión y Evaluación de programas de formación para el trabajo y el desarrollo comunitario” en la Universidad de Santiago de Compostela; en el 2006 participé en el programa de Doctorado “Análisis e intervención socioeducativa: Nuevos Escenarios” del Departamento de Ciencias de la Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación de Oviedo y en el 2012 cursé, en esta misma Facultad, un Máster en “Intervención e Investigación Educativa”; además de actividades formativas relacionadas con la gestión de conflictos, la intervención comunitaria, la orientación familiar,..., siendo estos campos los que me resultan más interesantes.
Todo lo anterior, unido a que por el camino encuentras, te cruzas, conoces, ... a personas que piensan, son y sienten de forma diferente, y el paso del tiempo te permite constatar que ese “estar” encierra un valor, hace que hoy y ahora esté escribiendo estas líneas para presentarme al ser una de los miembros de la Asociación de Mujeres IdeAndo.

Cris


“Si no sabes en qué consiste el aprendizaje y cómo se produce, tienes las mismas posibilidades de favorecerlo que de obstaculizarlo”
Guy Claxton


“Los niños y los locos dicen la verdad. Por eso se han inventado las escuelas y los manicomios”
Ivan Illich




Nací y crecí en Avilés, pequeña ciudad con la que me siento identificada. 
Estudié en un colegio concertado y religioso al que odiaba ir.
Afortunadamente estudié la carrera de pedagogía donde algunos profesores y profesoras y algunos más compañeros y compañeras me descubrieron que había otra forma de ver y estar en el mundo.
Empecé a trabajar en 1º de pedagogía y a partir de ahí... recepcionista, monitora de ocio y tiempo libre, dependienta, guía turística, vendedora de tickets, acompañante de transporte escolar, intento de camarera, cuidadora, auxiliar de educadora, técnica en intervención psicosocial,...
Continué estudiando psicopedagogía y formándome según las circunstancias de cada momento: me interesé por la gestión de conflictos gracias a un taller de Paco Cascón y Carles Vidal; por el feminismo, la igualdad y la educación afectivo sexual gracias a diferentes actividades con movimientos juveniles, y en diferentes terapias alternativas; al ir cambiando la visión de una persona cosificada a una visión holística; como meditación, shiatsu, Ito Thermi, Reiki, masaje craneal hindú, etc...
En  2009 realicé un curso de cooperación al desarrollo sobre el terreno en Guatemala y El Salvador con ACPP, en el que además de introducirme en el mundo de la cooperación al desarrollo continué reflexionando sobre feminismos, participación social, educación popular y un poco de ecología.
En 2012-2013, hice probablemente el curso más interesante de toda mi vida: “Educación emancipadora, acción y transformación social”, con Hegoa. Aquí aprendí este nuevo concepto y también comprendí que estamos viviendo una crisis civilizatoria y una crisis de los cuidados y todo lo que implica.
Trabajé durante seis años como pedagoga en el ámbito de bienestar social donde gracias a la combinación de formación y práctica amplié conocimientos sobre: planificación y evaluación de proyectos, inclusión, envejecimiento activo, orientación familiar e intervención comunitaria.
En 2013 dí el salto a educación, y en la actualidad trabajo como orientadora donde acabo de descubrir mi próximo reto en mi formación, el modelo humanista estratégico y la teoría PASS.

Este camino, con sus pasajes bonitos y feos, con sus paradas, sus impulsos, sus acompañantes, sus extravíos,... me ha llevado al momento actual en el que me sumo al proyecto de IdeAndo, con la finalidad de hacer las cosas a nuestra manera, de hacer las cosas creyendo en ellas y con el único propósito de aprender y compartir.

La asociación y sus fines

IdeAndo es una asociación de mujeres sin ánimo de lucro. 
Es un proyecto generador de proyectos. 
Es la plataforma donde volcamos todas nuestras ganas de hacer cosas, el sueño de hacerlas a nuestra manera, de aprender y compartir este aprendizaje y de disfrutar de nuestro trabajo.

Hemos intentado concretar los fines de la asociación de la siguiente manera:
1.    Aprovechar el conocimiento que se genera a través de la práctica diaria mediante un proceso de investigación - acción.
2.  Crear mecanismos y espacios para compartir el saber profesional.
3. Desarrollar actuaciones formativas cuyo fin sea el aprendizaje en sí mismo.
4. Buscar y desarrollar formas de unir formación y práctica profesional.
5.  Investigar, implantar y desarrollar actuaciones desde los enfoques de la intervención comunitaria, la educación emancipadora, el trabajo centrado en la persona y la investigación-acción-participativa (IAP).
6. Divulgar y promocionar la mediación así como la investigación y estudios de este ámbito.
7.  Promover la utilización de la mediación como medio apropiado de gestión de conflictos.
8. Desarrollar un trabajo transdisciplinar, investigando sus debilidades y fortalezas y, generando principios y métodos para su implantación y expansión.

9. Incorporar las buenas prácticas a nuestro trabajo diario, así como desarrollar actuaciones que favorezcan su difusión y extensión.

Lo que mejor nos define es nuestro ideario

HISTORIA DE LAS TRES REJAS:
El joven discípulo de un filósofo sabio llega a su casa y le dice:
-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas? -preguntó su discípulo.
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces... -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
FIN
Nuestro ideario es como nuestras rejas, por las que tendrá que pasar cualquier actuación o proyecto.
Ideario de IdeAndo
1.    Avanzar hacia la igualdad entre los sexos
En cada actuación es necesario hacer un análisis y garantizar que su impacto será positivo en términos de igualdad social entre hombres y mujeres. Entendemos que en una sociedad desarrollada debemos dejar de reproducir estructuras sexistas y avanzar hacia la igualdad real.
2.  Contribuir al desarrollo de una sociedad más equitativa.
Nuestras actuaciones intentarán dar respuesta a las singularidades de los diferentes grupos o colectivos con los que trabajemos, con el objetivo de mitigar desventajas, o desarrollar ventajas, sean estas diferencias del tipo social, económico, sexual, de capacidad,...
3. Los cuidados como centro de la organización social.
La sociedad actual, fruto de una cultura patriarcal y machista, persigue la autosuficiencia como objetivo existencial y ha heredado un concepto de trabajo donde sólo se tiene en cuenta las actividades productivas y rentables económicamente.
Sin embargo, los seres humanos somos vulnerables e interdependientes: sin cuidados no hay vida. Las tareas de los cuidados, tradicionalmente ejercidas por las mujeres, se han infravalorado e invisibilizado.
Entendemos que nuestras actuaciones deben contribuir a la revalorización de estos trabajos y a construir una organización social coherente con este principio, es decir, con una responsabilidad colectiva.
4. El aprendizaje es un fin en sí mismo
Entendemos que cualquier actividad formativa tiene valor por el aprendizaje en sí mismo.
No compartimos la tendencia de acumular títulos. Esta dinámica coloca el valor en el título y no en el aprendizaje y fomenta prácticas que no podemos considerar formativas, más bien, pasar por cursos y actividades formativas sin importar la calidad de las mimas y con el mínimo esfuerzo con el único fin de conseguir un papel más.
Además, consideramos que un profesional con formación de base en un campo, no debería de necesitar realizar un curso para cada técnica, modelo, enfoque, etc. Esta tendencia a hacer cursos para todo, creemos que no es más que el consumismo aplicado al sector de la formación y que resta valor a los estudios de base.
5.  El conocimiento debe difundirse/compartirse
Entendemos que el conocimiento debe difundirse y compartirse y por lo tanto estamos en contra de la rentabilidad absurda del conocimiento. La práctica profesional debería aprovecharse colectivamente y no sólo individualmente. El proceso que desarrolla una persona y el aprendizaje que genera debería de servir también a otras. Creemos que las buenas prácticas hay que difundirlas y copiarlas y por lo tanto, no compartimos la obsesión por adueñarse de ellas.
Pensamos que la formación es fundamentalmente un proceso colectivo. Evidentemente hay personas expertas en temas concretos que enseñan sobre sus parcelas de conocimiento, pero creemos que es mucho más enriquecedora, real, práctica, productiva, eficaz y valiosa la formación colectiva, es decir, que un grupo de personas con un interés común desarrollen un proceso de aprendizaje en el que se vaya construyendo el conocimiento a través de la exposición, reflexión, crítica y deconstrucción de textos.
6. Fomentar la participación
Entendemos que la mayoría de las actuaciones deben desarrollarse fomentando la participación de las personas implicadas. Consideramos imprescindible diferenciar entre estados como el asistir y, el estar a otros como es el participar. Tomando como referencia la tipología de la escalera de la participación de Roger Hart, estaríamos hablando de participación a partir del 4º nivel.
Imagen obtenida en https://verderojonaranja.wordpress.com/2011/05/31/escalera-de-la-participacion/
7.  Sistematización de la práctica
Entendemos que en el campo de lo educativo y lo social, ese proceso práctico y teórico por el que construimos y revalorizamos conocimiento surgido de la reflexión y la investigación de las experiencias de nuestra propia práctica profesional, es un medio fundamental para generar conocimiento.
En términos generales (se puede concretar de diferentes formas según el enfoque) consideramos que la práctica profesional debe ser planificada y evaluada, no puede consistir únicamente en acción.
El método científico es un medio válido para la obtención de conocimiento pero nos oponemos a que se imponga como único.
8. Centrarnos en el proceso y no en el producto
Entendemos que en cualquier actuación, lo importante es el proceso y no el producto.
Observamos que en muchas ocasiones nos dejamos llevar por lo bonito que es un producto y por las prisas por llegar a él, cuando en realidad lo importante no es el resultado, sino el camino para llegar a él. Por ejemplo, un proceso de participación social puede culminar con la creación de un órgano institucional, en ocasiones se reproduce esta experiencia, pero empezando la casa por el tejado y creando un órgano de participación en una comunidad que no ha desarrollado un proceso, y por lo tanto, no siente ese mecanismo como suyo, no está capacitada para participar, etc.
9. Las acciones han de resultar emancipadoras y aptas para el buen vivir.
Entendemos que esto se producirá cuando las acciones nos permitan ser sabedoras de que nos estamos construyendo como sujetos y como personas con autonomía. Personas capaces de analizar y comprender la realidad -su contexto local y también global-. Para ello, las propuestas deben invitar a romper de raíz con conceptos asumidos como indiscutibles.
El objetivo último va más allá de la actividad en sí; el objetivo último debe ser fomentar la cooperación, el diálogo, la autonomía de las partes, la mediación, la búsqueda del consenso. Las actuaciones deben generar sinergias mediante la implicación y la participación de todas las partes. En definitiva, empoderar a las personas para que sean protagonistas del cambio social.